Un espacio para pensar en la Vida y en cómo Dios nos propone vivirla
12 de marzo de 2011
La ira de Dios y la nuestra (1)
No toda ira es pecado. De hecho, tienes derecho a estar enojado con aquellas cosas por las cuales Dios está enojado. Se llama "ira justa". Tienes el derecho de estar de esta manera hasta la puesta del sol. Necesitas mirar en tu corazón para descubrir la fuente de su ira.
No importa si has reprimido tu ira o la has derramado; ambas actitudes son igualmente peligrosas. Probablemente ya sabes esto, pero la ira equivocada no hace nada bueno para tí o para las demás personas que te rodean. Es hora de dejar que Dios reemplace tu ira con amor.
10 de marzo de 2011
De vez en cuando la Vida... ¿Sabemos usarla?
De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas,
nos pasea por las calles
en volandas,
y nos sentimos en buenas manos;
se hace de nuestra medida,
toma nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como un niño
cuando sale de la escuela.
De vez en cuando la vida
toma conmigo café
y está tan bonita que
da gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita
a salir con ella a escena.
De vez en cuando la vida
se nos brinda en cueros
y nos regala un sueño
tan escurridizo
que hay que andarlo de puntillas
por no romper el hechizo.
De vez en cuando la vida
afina con el pincel:
se nos eriza la piel
y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.
De vez en cuando la vida
nos gasta una broma
y nos despertamos
sin saber qué pasa,
chupando un palo sentados
sobre una calabaza.
4 de marzo de 2011
Dime qué tuiteas y te diré quién eres
No hay un acuerdo aparente, al menos desde la perspectiva académica, sobre qué es una red social. Algunos las califican como un “mecanismo para mediar la interacción entre personas distantes” (1). Otros indican que se trata de un nuevo rostro de la organización, la participación ciudadana y la conformación de movimientos sociales(2).
La tecnología en general se ha posicionado como una herramienta imprescindible en nuestra época, y son los jóvenes quienes mejor comprenden esta situación. La comunicación, sin poder ser de otro modo, mantiene en su esencia un ciclo que se cumple a cabalidad, según las teorías de la comunicación.
Sin embargo, los instrumentos y medios de comunicación -en el sentido amplio del término- se han sofisticado. Los canales de transmisión de mensajes se han diversificado de una forma que hace 15 años era inimaginable.
Son los jóvenes y adolescentes los usuarios de mayor intensidad y frecuencia de las nuevas tecnologías: mensajería instantánea, chat, mensajes de texto vía teléfono celular, así como comunicación orientada a Internet (3).
Al menos una parte de ello es demostrado para el caso de México por la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), organismo que afirma que el 80 por ciento de los hogares mexicanos cuenta con al menos un teléfono celular. Asimismo, señala que 7 de cada 10 jóvenes entre 12 y 19 años son usuarios de Internet. El rango que va de los 25 a los 40 años tiene todavía mucho potencial de crecimiento (4)
Ventajas y desventajas de las redes sociales
Ha sido Benedicto XVI quien, observando los cambios que las redes sociales han provocado en las comunicaciones mundiales, ha ofrecido una seria reflexión al respecto (5):
cooperación entre pueblos de diversos contextos geográficos y culturales, permitiéndoles profundizar en la humanidad común y en el sentido de corresponsabilidad para el bien de todos.
nuevas redes que se desarrollan al servicio de la información y la socialización humana.”
Mucho se ha discutido sobre las ventajas y desventajas sobre las redes sociales. Dejamos a consideración del lector una serie de propuestas en torno a ello. En principio, se dice que las redes sociales son el principio de una nueva forma de participación ciudadana, pero sobre todo, de construcción de capital social.
Cómo inciden las redes sociales en la creación de capital social fue la pregunta que se plantearon Ronald La Due Lake y Robert Huckfeltd.
En principio, el capital social se relaciona directamente con la confianza que tiene el ciudadano hacia las relaciones sociales, diría Fukuyama. Tiene que ver, asimismo, con el compromiso que asumen las personas para participar en asociaciones como voluntarios, según Robert Putnam. Se parece a una fábrica que tiene la voluntad de cooperar en el
desarrollo de infraestructura y capital físico, de acuerdo a Ostrom.
En Twitter y Facebook, principalmente, se da algo de todo ello. Es común ver que cientos o miles de personas se unan virtualmente en torno a una causa política o social en común, dados los mecanismos cibernéticos que lo permiten.
La campaña presidencial del hoy mandatario de Estados Unidos, Barack Obama, tuvo fuerte impacto vía redes sociales. Aunque hoy no se sabe la correlación existente entre la participación en redes sociales y el voto efectivo, no cabe duda que intuitivamente se puede afirmar que existe. Para muestra, su perfil en Facebook tiene más de 8 millones y medio de simpatizantes. Fue ahí, entre otros medios, donde el hoy presidente buscó apoyo popular.
En México pasa algo muy diferente. Nuestro país no cuenta con un historial de participación ciudadana digno de presumirse, sin embargo las redes sociales han aglutinado a ciertos sectores sociales opositores al o empáticos con el sistema político vigente. Con todo, a partir de la inclusión en Facebook y Twitter de ciertos activistas y agentes sociales, se han logrado exitosas muestras de participación ciudadana, aunque es cierto que los casos son muy aislados.
También se ha dado el caso de imprecisión informativa y periodística, a partir de que algunos medios de comunicación asumen como fuentes confiables a estas redes sociales. Aunque una característica de éstas es que permiten la publicación de información en tiempo real, también es cierto que, en muchos casos, la información publicada en ellas, y replicadas por en medios profesionales, ha sido desmentida.
Un último elemento son las reglas de seguridad de las redes sociales y sus repercusiones en la vida privada de los usuarios. Medios de comunicación mexicanos e internacionales han expresado, a través de su información, su preocupación sobre la falta de seguridad en el manejo de datos vía redes sociales.
Los riesgos que se han previsto, según el diario El País, son el incremento en los delitos cibernéticos y, de acuerdo al diario mexicano El Universal, la posibilidad de ofrecer información para que los delincuentes preparen con mejor detalle crímenes como secuestros, asaltos e incluso homicidios.
El usuario tiene la responsabilidad de seleccionar y publicar la información que mejor le convenga para lograr una adecuada interacción en las redes sociales. No todo lo que éstas contienen es provechoso, por lo que es necesario “discriminar” adecuadamente la información inútil, aunque esto no lo es todo.
Dejamos al propio Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, la parte final de este texto. El Papa es quien propone un sentido profundo para el uso adecuado de las redes sociales:
Fuente: Catholic.net - Boletín 58 de la Comunidad de Jóvenes Católicos.
2 de marzo de 2011
¿Símbolos o amuletos?
Y de ese encuentro, personal e íntimo, hemos decidido deconstruir todo el viejo sistema arraigado en nuestra alma y empezar a construir el Reino de Dios, sentido y razón de la vida, pasión y muerte de Jesús.
28 de marzo de 2010
De vuelta!… Y en tiempo de Pascua!
Un artículo que recibí hoy dice lo siguiente: “Nuestra efectividad en el ministerio depende del grado de cercanía que logremos a las personas que intentamos ayudar”. En tiempos de Pascua de Resurrección podemos comprobar la veracidad de esa frase: la efectividad de la misión de redención iniciada por Dios Padre, se mostró finalmente en la encarnación del Hijo.
En la cruz celta podemos hallar esa relación misión-efectividad-cercanía: la cruz de Cristo se integra en el círculo solar. La redención alcanzada por la muerte solidaria y sustitutiva del Hijo nunca puede entenderse aparte de a totalidad de la creación amada por Dios Padre.
En este tiempo de Pascua de Resurrección, no olvidemos anunciar –e palabra y de hecho- que la meta hacia la cual avanzamos es la restauración plena de todas las cosas. ¡Necesitamos escuchar estas palabras de esperanza!
El mundo entero espera impaciente que Dios muestre a todos que nosotros somos sus hijos. Pues todo el mundo está confundido, y no por su culpa, sino porque Dios así lo decidió. Pero al mundo le queda todavía la esperanza de ser liberado de su destrucción. Tiene la esperanza de compartir la maravillosa libertad de los hijos de Dios (Romanos 8:19-21 TLA)
14 de septiembre de 2009
En búsqueda de una Ley que desarrolle una comunicación democrática
2. Compartimos aquí los postulados básicos a partir de los cuales apoyamos el establecimiento de una nueva Ley de Servicios Audiovisuales. Representamos a una organización ecuménica, la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC), con más de 60 años operan do a nivel mundial, que trabaja en la búsqueda de una comunicación que permita el desarrollo de la comunidad toda en paz y justicia, donde la voz de todos pueda ser oída y compartida. Nuestros principios tienen su raigambre en la fe cristiana que nos mueve a trabajar así por la comunidad toda. Es nuestro entender que las siguientes consideraciones deberían primar en su tratamiento. 3. La expansión del sistema económico de libre mercado, fruto de la creciente concentración de poder y hegemonía global de Occidente, ha tenido efectos directos sobre el desarrollo de la democracia y sobre la naturaleza de su comunicación. Los medios masivos de comunicación se han ido convirtiendo en las sociedades modernas en la fuente de información y en la creación de valores. Por eso reclamaba Antonio Pasquali que: "La aberrante reducción del fenómeno comunicación humana al fenómeno medios de comunicación constituye un caso de perversión intencional de la razón, de tosco artificio ideológico." Esto ha provocado que -al desplegarse en toda su crudeza la ideología de un mundo que está siendo regido por el mercado- las utopías se hayan tornado en desencanto y el optimismo de décadas pasadas se haya desvanecido como un sueño imposible. 4. Durante las últimas décadas cinco características se marcaron en las diversas regiones del mundo que afectaron la vida de los pueblos y su comunicación. a) la desestatización y transnacionalización de las telecomunicaciones, b) La privatización y comercialización de los servicios públicos de tele-radiodifusión c) procesos de desregulación y re-regulación (se liberalizó la propiedad de los medios otorgando licencias, habilitando la propiedad de los medios a inversores no nacionales y se modificaron las legislaciones), d) los medios se integraron horizontal y verticalmente dentro de las fronteras nacionales generando concentración y conglomerados locales, con relaciones estrechas con los gobiernos y vínculos con empresas transnacionales y e) trasnacionalización y concentración de las industrias culturales. 5. La experiencia ha demostrado que, en países donde la información ha sido censurada, restringida y manipulada, sus habitantes siempre han encontrado caminos para conocer lo que estaba realmente sucediendo. Pareciera que, cuando la información se presenta en blanco y negro como si los matices no existieran, los mecanismos de la seducción pierden su fuerza. En sociedades más abiertas y de tradición democrática, por contrario, los disfraces de la manipulación y el control de la información son mucho más sutiles. La proclamada libertad de la información es predominantemente propiedad privada, un territorio con leyes propias, donde la información es una mercancía que se compra y se vende. 6. La gran tentación que representan los medios para quienes los poseen o tienen acceso a su uso es el ejercicio del poder sobre la audiencia a través del manejo del conocimiento y la información. Esta tentación se presenta tanto para quienes quieren promover sus productos, como para los que gobiernan y también para los responsables religiosos. El desarrollo tecnológico, la concentración de poder de los medios, la globalización de las emisiones televisivas, el nuevo mundo de las supercarreteras de la información por su acelerada evolución, aparecen como una tentadora herramienta para dominar, buena parte de la vida de nuestro mundo e incidir vigorosamente en la configuración de las relaciones humanas. 7. ¿Qué significa este nuevo mundo? ¿Promueve el desarrollo de la vida humana y la comunidad de los pueblos o, por el contrario, nos degrada y deteriora? Los medios poco a poco se han instalado en nuestras vidas, ¿ahora, empiezan a dominarlas? ¿Sabemos a dónde nos lleva? ¿Queremos ir en esa dirección? Hans Küng afirma que vivimos en "un mundo policéntrico que está siendo cohesionado como nunca antes por las nuevas tecnologías de la comunicación. Pero, al mismo tiempo, este mundo policéntrico debe ser un mundo transcultural y multirreligioso." Hay que iniciar un proceso de comunicación a partir del cual el respeto de las diversas religiones y culturas en el marco del diálogo sea el fundamento del desarrollo de una nueva forma de convivencia en el mundo. Se trata de abrirse a un ejercicio comunicacional, una oportunidad de romper moldes que dominan la visión de la realidad. 8. La ciudad tiene sus reglas. El acceso a la comunidad en su conjunto depende básicamente del acceso a los medios. Ningún sector puede alcanzar a toda la comunidad si no tiene un adecuado acceso a los medios. Es cierto que, cuando la necesidad de la comunicación existe y los medios le son negados, el pueblo siempre encuentra la manera de comunicarse. Los medios no pueden ahogar la voz de la gente, pero son parte de las herramientas de comunicación de la ciudad. Quien no tenga acceso a ellos estará marginado. El acceso a los medios es un derecho de la vida en la ciudad que es necesario reclamar. 9. Conjugar medios masivos con comunicación democrática significa, sin lugar a dudas, un cambio de mentalidad. Como se ha dicho, este mundo de comunicaciones globales presencia al mismo tiempo el surgimiento de las culturas locales. El sueño de la homogeneización de la cultura ha desembocado en una pluralidad de perspectivas. Cada vez más se presencia la búsqueda de expresiones locales, el rescate de las culturas indígenas, el fin de las discriminaciones de todo tipo, la necesidad de definir la propia identidad y sus raíces. Sin embargo, trabajar a favor de una pluralidad de perspectivas no significa impulsar la estratificación, la segmentación o la división de los pueblos. El líder sudafricano Biko solía decir que no hay mayorías o minorías, sino solo pueblo. 10. Como lo afirma uno de los documentos base de nuestra organización (WACC): "uno de los objetivos que se nos reclama es derribar las barreras de toda clase que impiden el desarrollo de comunidades con derechos y justicia para todos- en particular las barreras de raza, sexo, clase, nación, poder y riqueza. …La comunicación verdadera se ve facilitada cuando la gente se une sin tener en cuenta las diferencias de raza, color o convicción religiosa, y cuando hay una aceptación y un compromiso mutuos." 11. Las estructuras comunicativas de muchos países responden a los grandes conglomerados económicos, ya sea porque son sus propietarios o sus sostenedores. De manera que, los criterios de la información que proveen se definen en función de su preservación y la obtención de sus beneficios. ¿Cómo es posible que los marginados de este mundo, indígenas, minorías étnicas, los grupos más pobres encuentren un lugar en los medios? ¿En qué momento logran ser noticia? Para responder a estas y otras preguntas habrá que pensar cómo se estructura una sociedad cuya autoridad esté al servicio de la gente, y cómo se redistribuye el poder para lograr una verdadera participación y una auténtica comunicación. 12. Por eso hay que hablar de la comunicación como un derecho humano. El derecho de los individuos y de las comunidades a ser sujetos y no objetos de la comunicación. Derecho humano de los grupos populares a participar en la producción y distribución de sus mensajes. Derecho humano a la formación y el desarrollo de las capacidades de comunicación. Derecho humano al respeto por la integridad y dignidad de las mujeres, rechazando estereotipos y reconociendo su creatividad. Derecho humano a que se proteja la cultura local, la producida por el pueblo, y que ésta no sea avasallada por los intereses comerciales o de las grandes potencias. Derecho humano a la libre expresión de las ideas, favoreciendo el uso de los medios por parte de los que no los poseen. Derecho humano que los sistemas de comunicación estén al servicio del desarrollo integral de la comunidad, con un sentido de participación y crecimiento de la vida comunitaria, lo que indefectiblemente debe en una distribución más justa y participativa de la propiedad de los medios. 13. Este es mundo complejo y contradictorio. Enormes progresos tecnológicos preanuncian bienestar en algunos sectores mientras la pobreza crece otros. La destrucción de la esperanza y el futuro de millones de seres humanos a causa de una devastadora deuda externa injusta e impagable. Sistemas sociales inhumanos, sostenidos por el mundo de los medios. Una ideología de mercado que parece subyugar a unos desoyendo las necesidades de muchos otros, y convirtiendo a la codicia en el incentivo básico. Estos y otros son los desafíos que llaman a la sociedad toda a trabajar por una comunicación que cree una verdadera comunidad justa, libre y solidaria y que pone una ineludible responsabilidad a aquellos que han sido elegidos por el pueblo para aprobar las leyes que hagan efectiva la democratización de la comunicación. 14. Esta creciente conciencia por los derechos humanos y la justicia ha potenciado el nuevo papel protagónico que, en varios lugares del mundo, están asumiendo los movimientos sociales. Sabemos que su origen y orientación es muy variado. Provienen de grupos ecologistas, estudiantes, organizaciones de derechos humanos, obreros, feministas. Están por el movimiento Zapatista en México, se adhieren al movimiento de los Sin Tierra en Brasil, comparten las luchas de los trabajadores rurales en India. Tienen acceso a las nuevas tecnologías. Multiplican su comunicación con el correo electrónico, abre sus páginas en el Internet. Saben qué cosas no quieren y, posiblemente, les cuesta perfilar el mundo que desean. 15. Los movimientos sociales descreen de este mundo de pensamiento único, y por eso están en contra de un capitalismo que se ha asumido como sinónimo de democracia. Desconfían de lo político porque se sienten sin representación y sin participación. A veces sus reclamos se tornan desordenados e impertinentes, pero eso no hace su protesta ni su búsqueda menos válida. Porque experimentan la amenaza de un mundo manejado por corporaciones transnacionales, liberalizando progresivamente el comercio mundial para defender sus intereses y no los de la gente. 16. Eduardo Galeano suele decir que si uno puede producir, aunque más no sea, un pequeño cambio eso significa que la realidad puede ser cambiada. En la Divina Comedia, Dante señala que lo que distingue al purgatorio del infierno no es el sufrimiento, sino algo más importante: la esperanza. Esto es lo que esperamos de nuestro Congreso: cambio con la esperanza de una ley que abra las puertas a una nueva comunicación porque lo requiere la libertad, la democracia, la justicia y porque es el fundamento para construir una verdadera comunidad.
7 de septiembre de 2009
Atticus Finch, o "Matar a un ruiseñor"
Atticus Finch
domingo, 06 de septiembre de 2009. Elena Cardona, España.
Hace unos años se estrenó un película titulada "Quiero ser como Beckham", cuyo argumento se centraba en una joven india que, oponiéndose a su familia, quería jugar al fútbol emulando a su ídolo David Beckham.
"Quiero ser como…" Si preguntáramos a quienes leen esta revista qué nombre pondrían sobre esos puntos suspensivos, creo que el 100% de la gente diría Jesús. Muy bien, sí, pero no deja de ser, en cierto modo, una respuesta "de catecismo". ¿Y si no vale poner Jesús?
Déjame pensar… ¿Martin Luther King? No, no me veo como líder de grandes masas. ¿Dietrich Bonhoeffer? Ni pensarlo, demasiado arriesgado. ¿Vicente Ferrer? Vaya, me temo que no soy capaz de renunciar a ciertas comodidades de la vida occidental.
Seguro que a ti que estás leyendo ahora estas líneas se te ocurre algún que otro nombre: alguien que haya recibido el premio Nobel de la Paz, alguien del campo de la teología, quizás de la cultura… mi enhorabuena si encuentras un nombre adecuado.
Permíteme una sugerencia: es un personaje de ficción, pero, ¿qué tal Atticus Finch?
En 2003, el American Film Institute eligió a Atticus Finch como el Héroe Cinematográfico Más Grande de Todos Los Tiempos. Dicho esto, se podría pensar que el tal Finch era un valiente guerrero, un carismático líder, el libertador de un pueblo oprimido… podríamos, quizás, ponerle el rostro de Bruce Willis o de Harrison Ford, por dar tan sólo un par de ejemplos. Nos equivocaríamos por completo.
Para empezar, el héroe cinematográfico más grande de todos los tiempos no nació en el cine sino en el papel: Atticus Finch es el protagonista de "Matar a un ruiseñor", (To Kill a Mockingbird) novela de la escritora Harper Lee que fue posteriormente llevada a la gran pantalla.
El héroe cinematográfico más grande de todos los tiempos es un abogado blanco que decide defender a un campesino negro, enfrentándose por ello a la mayoría de sus vecinos; es un padre viudo que intenta educar a su hija e hijo en los valores en los que él cree: integridad, humildad, verdad…; es un hombre que, ante una agresión, responde sin violencia ofreciendo la otra mejilla. Es, en definitiva, todo un ejemplo de dignidad, bien sea de pie ante el tribunal o sentado en el porche de su casa con su hija de siete años.
Sí, yo quiero ser como Atticus Finch. Quiero, como él, alinearme al lado de las personas pobres y desamparadas y defenderlas, si no en un juzgado, allá donde me sea posible. Quiero inculcar a las criaturas que están a mi cargo, al menos por unas horas, los valores en los que creo, aunque eso suponga luchar contracorriente. Quiero ser, en el entorno en el que vivo, un ejemplo de dignidad e integridad.
Yo quiero ser como Atticus Finch. ¡Qué fácil decirlo y qué difícil llevarlo a cabo! Puestos a querer, también querría encontrar algún Atticus Finch en nuestras iglesias, pero me temo que no hay ninguno… y así nos va. Dejamos que nuestros valores se diluyan y pierdan su peso, nuestra indolencia nos impide mover siquiera un dedo a favor de nuestros semejantes, nos hemos acomodado y ya no permitimos que nadie ose arrebatarnos ese estatus que nos hemos ganado a pulso, nos enfurecemos y entramos en disputas... Nuestras iglesias se asemejan un tanto a Maycomb (lugar donde transcurre la acción de "Matar a un ruiseñor"), donde los días transcurren uno tras otro en una aburrida rutina, donde se callan las voces y se alimenta el silencio, donde los prejuicios ciegan y condicionan el comportamiento…
De todas maneras, puesto que la esperanza nunca se pierde, seguiré buscando. Quizás encuentre a Atticus Finch en algún recodo del camino a Jericó.
(http://www.lupaprotestante.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1916&Itemid=1)
"Matar un ruiseñor"
Matar un ruiseñor (inglés: To Kill a Mockingbird) es una novela escrita por Harper Lee publicada en 1960, que ganó el Premio Pulitzer. Alcanzó muy rápidamente el éxito y se ha convertido en un clásico de la literatura norteamericana moderna de ficción. La novela está inspirada en las observaciones de la autora sobre su familia y sus vecinos, como también en un incidente que ocurrió cerca de su ciudad en 1936, cuando ella contaba con 10 años de edad.
Aunque la novela trata sobre temas serios como la violación y desigualdad racial, la novela también es alabada por su calidez y humor. El padre de la narradora, Atticus Finch, ha servido como ejemplo de moral para muchos lectores y como modelo de integridad para los abogados. Un crítico explicaba el impacto de la novela diciendo, "En el siglo XX, Matar un ruiseñor es el libro más leído sobre el tema racial en Norteamérica, y su protagonista, Atticus Finch, es el personaje de ficción más destacado de heroismo racial."
Siendo una novela gótica sureña y un Bildungsroman (novela de aprendizaje o de formación y se aplica a aquella en la que se muestra el desarrollo físico, moral, psicológico o social de un personaje, generalmente desde la infancia hasta la madurez), los temas principales de Matar un ruiseñor comprenden la injusticia racial y la destrucción de la inocencia. Los estudiosos también han hecho notar que Lee también toca temas de clase, coraje y compasión, y de roles de género en el Sur norteamericano. El libro se utiliza ampliamente en las escuelas de países angloparlantes, junto con lecciones que enfatizan la tolerancia y condenan los prejuicios. A pesar de sus temas, Matar un ruiseñor ha sido objeto de campañas para eliminar su uso en las aulas de escuelas públicas. A menudo se le cuestiona por utilizar epítetos racistas, y se ha observado que, si bien los lectores de tez blanca reaccionan favorablemente a la novela, los lectores de tez negra no reaccionan en forma tan positiva.
La historia transcurre a lo largo de un período de tres años durante la Gran Depresión en el viejo pueblo ficticio de Maycomb, Alabama. La narradora es Scout Finch, de seis años de edad, quien vive con su hermano mayor Jem y su padre Atticus, un abogado viudo de mediana edad. Jem y Scout traban amistad con un niño llamado Dill que está de visita en Maycomb durante el verano y que se hospeda en la casa de su tía. Los tres niños están aterrorizados y a la vez fascinados por su vecino "Boo" Radley quien posee un carácter huraño. Los adultos de Maycomb evitan hablar sobre Boo y muy pocos le han visto en años. Los niños alimentan su imaginación con rumores sobre las apariciones de Boo y las razones por las que permanece escondido, y elaboran fantasías y planes sobre cómo podrían incitarlo a que salga de su casa. Luego de dos veranos de amistad con Dill, Scout y Jem comienzan a recibir pequeños regalos que alguien coloca en un árbol próximo a la casa de Radley. Varias veces, el misterioso Boo les hace pequeños presentes a los niños, pero para desengaño de ellos, nunca aparece en persona.
A Atticus le encargan la defensa de un hombre de tez negra llamado Tom Robinson, acusado de violar a una joven mujer blanca llamada Mayella Ewell. Aunque muchos de los pobladores de Maycomb no están de acuerdo, Atticus acepta defender a Tom de la mejor manera posible. Otros niños se burlan de Jem y Scout a causa de la posición que toma Atticus, y lo llaman "amante de los negros". Aunque su padre le ha advertido que no lo haga, Scout se encuentra tentada de defender el honor de su padre mediante una pelea. Atticus, por otra parte, debe enfrentarse a un intento de un grupo de hombres que quieren linchar a Tom. Scout, Jem y Dill logran desbaratar esta amenaza cuando aparecen en la escena y logran que la turba se disperse al hacerles comprender la situación desde los puntos de vista de Atticus y Tom.
Dado que Atticus no desea que los niños presencien el juicio de Tom Robinson, Scout, Jem y Dill lo observan en secreto desde un balcón. Atticus logra probar que tanto Mayella como su padre Bob Ewell, el borracho del pueblo, mienten en sus acusaciones. También se comprueba que Mayella había estado realizando insinuaciones de naturaleza sexual a Tom cuando su padre la sorprendió. Aunque existe una evidencia considerable sobre la inocencia de Tom, el jurado lo encuentra culpable. La fe que Jem y Atticus tenían en la justicia se ve sacudida cuando Tom, condenado y desesperado, intenta escapar de la prisión y recibe un tiro.
Humillado por lo que se ha revelado durante el juicio, Bob Ewell jura vengarse. Bob se encuentra con Atticus en la calle y le escupe a la cara, trata de irrumpir en la casa del juez que presidió el juicio, y amenaza a la viuda de Tom Robinson. Finalmente, ataca a los indefensos Jem y Scout cuando se dirigían caminando a su casa de regreso de una feria de Halloween en la escuela. En la reyerta Bob Ewell le rompe un brazo a Jem, pero en el medio de la confusión aparece alguien que rescata a los niños. El hombre misterioso lleva a Jem a su casa, y Scout se da cuenta que el hombre que los ayuda no es otro que el huraño Boo Radley.
El sheriff de Maycomb descubre que Bob Ewell ha muerto durante la riña. Atticus considera que es un homicidio justificado y que Boo Radley será declarado inocente sin problemas. Sin embargo, la niña, Scout, le dice a su padre que exponerle al escrutinio público de un juicio le causaría gran perjuicio sería como "Matar un ruiseñor", haciendo referencia a un consejo dado por el mismo Atticus en el que decía que matar ruiseñores, que sólo nos cantan y no hacen daño, es un acto malvado.
El sheriff discute con Atticus sobre la oportunidad y ética de considerar a Jem o Boo responsables del hecho. Atticus eventualmente acepta la historia del sheriff en el sentido de que Ewell simplemente se cayó sobre su propio cuchillo. Boo le pide a Scout que lo acompañe hasta su casa, y cuando ella se despide en la puerta de la casa, él desaparece nuevamente. Mientras ella está parada en el porche de la casa de Radley, Scout se imagina cómo debe ser la vida desde la perspectiva de Boo y se lamenta de que ellos nunca le agradecieron los obsequios que él les hizo.
TEMAS QUE PODEMOS HALLAR EN LA NOVELA
1. La vida sureña y la injusticia racial en EEUU: Cuando se publicó el libro, los críticos hicieron notar que estaba dividido en dos partes, y había opiniones encontradas sobre la habilidad de Lee para conectarlas entre sí. La primera parte de la novela trata sobre la fascinación de los niños con Boo Radley y la sensación de seguridad que el vecindario les brindaba. Los críticos, en general, estaban embelesados por los comentarios de Scout y Jem sobre sus extraños vecinos. Un escritor estaba tan impresionado por las descripciones detalladas de Lee sobre la gente de Maycomb que catalogó el libro como un regionalismo romántico sureño. Este sentimentalismo es evidente en el uso que hace Lee del sistema de castas sureño para explicar el comportamiento de casi todos los personajes en la novela. Por ejemplo, la tía Alexandra explica las fallas y fortalezas de los habitantes de Maycomb mediante el uso de la genealogía (familias que poseen tendencia hacia el juego o hacia la bebida), mientras que el narrador describe la historia de la familia Finch y la historia de Maycomb con detalle. Este énfasis en el tema regional se manifiesta también en la aparente falta de capacidad de Mayella Ewell para admitir su simpatía hacia Tom Robinson, y en la definición que utiliza Atticus de "fine folks" para referirse a la gente con buen criterio que hacen lo mejor que pueden con los medios a su alcance. El Sur, con sus tradiciones y tabúes, parece afectar la trama en mayor medida que los personajes.
La segunda parte de la novela trata de lo que el crítico literario Harding LeMay identificó como "la vergüenza que corroe el espíritu del sureño blanco civilizado en sus relaciones con el "Negro"". Desde que fue publicada, numerosos críticos han considerado Matar un ruiseñor una novela que principalmente trata sobre las relaciones raciales. Claudia Durst Johnson considera que es "razonable considerar" que la novela fue influenciada en gran medida por dos eventos relacionados con temas raciales que ocurrieron en Alabama: la negativa de Rosa Parks a sentarse en la parte posterior de un autobús, que desencadenó el Montgomery Bus Boycott de 1955, y las revueltas de 1956 en la Universidad de Alabama luego de que Autherine Lucy y Polly Myers fueran aceptadas como estudiantes (posteriormenmte Myers retiró su inscripción y Lucy fue expulsada). Otros dos estudiosos de la literatura, al referirse al contexto histórico de la novela, destacaban: "Matar un ruiseñor fue escrita y publicada en el medio de la mayor transformación y conflicto social en el Sur desde la Guerra Civil y la Reconstrucción. Inevitablemente, a pesar de estar ambientada a mediados de la década de 1930, el relato, contado desde la perspectiva de la década de 1950, habla de los conflictos, tensiones y miedos inducidos por esta transición." Se ha destacado el impacto de la novela en las relaciones interraciales en los Estados Unidos como un factor de su éxito, y que "fue publicada en el momento justo para ayudar al Sur y a la nación con la gestión de las tensiones raciales del creciente movimiento por los derechos civiles". Su publicación está tan asociada con el Movimiento por los Derechos Civiles que muchos estudios del libro y biografías de Harper Lee incluyen descripciones de momentos importantes del movimiento, a pesar del hecho que ella no tuvo conexión directa con ninguno de ellos.
El estudioso Patrick Chura, sugirió que Emmett Till fue el modelo para el personaje de Tom Robinson, enumerando las injusticias que debió soportar el personaje de Tom en la ficción y su correlato con las que afrontó Till. Chura hace notar el icono del violador negro que causa daño a la representación de la "femeneidad mitológica, vulnerable y sagrada del sur". Toda transgresión por hombres negros que apenas esbozara un contacto de carácter sexual con mujeres blancas durante la época en que se ambienta la novela a menudo conducían al castigo con la pena de muerte del acusado. El jurado en el juicio a Tom Robinson eran pobres granjeros blancos que lo condenaron a pesar de la amplia evidencia que apoyaba su inocencia, mientras que los pobladores blancos más educados y moderados del pueblo apoyaron la decisión del jurado. Más aún, la víctima de la injusticia racial en Matar un ruiseñor tenía limitaciones físicas, lo que hacía que no hubiera podido cometer el acto del cual era acusado, pero a la vez lo limitaba en varias otras formas. Roslyn Siegel ve en Tom Robinson un ejemplo de los motivos recurrentes entre los escritores blancos del Sur en cuanto al hombre negro como "estúpido, patético, indefenso, y dependiente de la caridad de los blancos, en vez de poder recurrir a su inteligencia para sobrevivir". Si bien Tom se salva de ser linchado, es asesinado con excesiva violencia durante un intento de fuga de la prisión, recibiendo diecisiete disparos.
El tema de la injusticia racial también aparece en forma simbólica en la novela. Por ejemplo, Atticus debe disparar a un perro enfermo de rabia, aunque ésa no sea su obligación. Carolyn Jones opina que el perro representa el prejuicio existente en Maycomb, y Atticus, que en una calle desierta enfrenta al perro para dispararle, debe pelear contra el racismo del pueblo sin la ayuda de sus otros conciudadanos blancos. También se encuentra solo cuando se enfrenta a un grupo que intenta linchar a Tom Robinson y nuevamente en la sala de justicia durante el juicio a Tom. Lee utiliza una imagen de ensoñación tomada del incidente del perro rabioso para describir algunas de las escenas en la corte. Jones escribe, "el auténtico perro enfermo de Maycomb es el racismo que niega la humanidad de Tom Robinson.... Cuando Atticus realiza su alegato final al jurado, se expone personalmente al enojo del jurado y de los habitantes del poblado."
A pesar del foco temático de la novela sobre la injusticia racial, los personajes negros son muy esporádicamente desarrollados en todo su potencial, cosa que en cambio sí ocurre con los personajes blancos. En el uso que se hace de los epítetos racistas, presentaciones estereotipadas de negros superticiosos, y el personaje de Calpurnia, quien parece ser una versión renovada del personaje del "esclavo contemporizador", se puede interpretar el libro como marginando a los personajes negros. Un escritor ha afirmado que el uso de la narración de Scout sirve con un mecanismo conveniente para que los lectores permanezcan inocentes y a cierta distancia del conflicto racial. La voz de Scout "hace las veces de no-me-ocurre-a-mí lo que permite al resto de los lectores – negros y blancos, hombres y mujeres – encontrar nuestra posición dentro de la sociedad".
Si bien la novela ha tenido un impacto generalmente positivo en las relaciones interraciales desde el punto de vista de los lectores blancos, ha sido recibida en forma más ambigua por los lectores negros. Una guía de enseñanza sobre la novela publicada por The English Journalpreviene, "lo que puede parecer fantástico o motivante para un grupo de estudiantes puede ser interpretado como denigrante por otros". Una consultora canadiense especializada en educación ha indicado que en su experiencia la novela tenía una buena acogida por los estudiantes blancos, pero los estudiantes negros la encontraban "desmoralizante". Una estudiante que representó el personaje de Calpurnia en una representación escolar resumió su reacción en estas palabras: "Está escrita desde la perspectiva blanca, y el punto de vista del conflicto racial. No hay demasiado material sobre los personajes de los americanos-africanos; uno no llega a conocerlos en un nivel más personal e íntimo.... Pero sin lugar a dudas posee un fuerte mensaje universal. Si bien es básicamente sobre racismo, no es ése el único contenido que posee la novela."
2. Clase: En una entrevista en 1964, Lee expresó que su aspiración era "ser... la Jane Austen de South Alabama." Tanto Austen como Lee desafiaron el orden social preestablecido y destacaron el valor individual sobre la posición social. Por ejemplo, un día en la casa de Finch, Scout avergüenza a Walter Cunningham, su compañero de escuela quien era pobre; Calpurnia, su cocinera negra, le alecciona por este proceder. Atticus respeta el criterio de Calpurnia, y posteriormente se enfrenta a su hermana, la formidable tía Alexandra, cuando ella sugiere con énfasis que Calpurnia debía ser despedida. Un escritor hace notar que Scout, "de una manera muy austeniana", satiriza a las mujeres con las cuales no desea ser identificada. La crítico literaria Jean Blackall detalla las prioridades compartidas por las dos autoras: "afirmación del orden en la sociedad, obediencia, cortesía, y respeto por el individuo sin importar su estatus".
Los estudiosos son de la opinión que el enfoque de Lee en cuanto a los temas de clase y raza es más complejo "que el mero asignar el prejuicio racial a la 'escoria blanca pobre'... Lee muestra cómo temas de género y clase son factores que intensifican el prejuicio, acallan las voces que podrían desafiar el orden existente, y complican en gran medida la comprensión que numerosos norteamericanos tienen sobre el racismo y la segregación." El uso que hace Lee de la voz de narrador de clase media es un artilugio literario que permite establecer una intimidad con el lector, sin importar su clase o estatus cultural, y que promueve un cierto sentido de nostalgia. Junto con Scout y Jem, el lector se embarca en la relación con la señora Dubose conservadora antebellum; los Ewells de clase baja, y los Cunninghams quienes son todos pobres pero se comportan en formas completamente distintas; el señor Dolphus Raymond que es rico pero ermitaño; Calpurnia y otros miembros de la comunidad negra. Los niños absorben el ejemplo y las enseñanzas de Atticus en el sentido de no juzgar a una persona hasta que no han comprendido los móviles y razones que determinan el comportamiento de dicha persona.
3. Coraje y compasión: Se ha hecho notar que la novela realiza una certera exploración de diferentes formas de coraje. Por ejemplo, la impulsiva reacción de Scout a pelear con los estudiantes que insultan a Atticus muestra su intento de dar la cara por él y defenderlo. Atticus es el centro moral de la novela, y sin embargo le enseña a Jem una de las lecciones más significativas de coraje. En una frase que muestra la motivación de Atticus en defensa de Tom Robinson y describe a la señora Dubose, quien está decidida a dejar su adicción a la morfina, Atticus le explica a Jem que coraje es "cuando eres golpeado antes de comenzar pero, sin embargo comienzas y continúas con tu tarea no importa lo que suceda".
Según Charles Shields, quien ha escrito una extensa biografía de Harper Lee, la razón de la amplia y prolongada popularidad e impacto de la novela reside en "sus lecciones de dignidad humana y respeto por los otros, enseñanzas que son universales y básicas". La lección de Atticus a Scout en el sentido que "nunca comprendes verdaderamente a una persona hasta que consideras las cosas desde su punto de vista — hasta que te metes en su piel y caminas en ella" es un ejemplo de su compasión. Scout reflexiona sobre este comentario al escuchar el testimonio de Mayella Ewell. Cuando Mayella reacciona con confusión ante la pregunta de Atticus sobre si ella tiene amigos, Scout comenta que Mayella debe estar más sola que Boo Radley. Luego de acompañar a Boo a su hogar después de que él les salvara sus vidas, Scout se detiene en el porche de Radley y medita sobre los eventos de los tres años previos desde la perspectiva de Boo. Tal como lo destacó un escritor, "... si bien la novela trata sobre la tragedia y la injusticia, la pérdida y los contratiempos, también posee una fuerte impronta de coraje, compasión, y sobre la necesidad de ser mejores seres humanos."
4. Roles de los géneros: Al igual que Lee explora el desarrollo y crecimiento de Jem en su intento por comprender y ubicarse en una sociedad racista e injusta, Scout se da cuenta de lo que significa ser mujer, y varios personajes femeninos influyen sobre su formación. La identificación de Scout con su padre y hermano mayor le permite describir la variedad y características de los personajes femeninos de la novela tanto como uno de ellos como una extraña. Los principales modelos de rol femeninos de Scout son Calpurnia y su vecina la señora Maudie, ambas son de gran determinación, independentes y protectoras. Mayella Ewell también ejerce alguna influencia; Scout observa cómo ella destruye a un hombre para esconder su propio deseo hacia él. Los personajes femeninos que más influyen sobre la resistencia de Scout a desarrollar un rol más femenino son también aquellos que promueven las opiniones y puntos de vistas más racistas y de clase. Por ejemplo, la señorita Dubose reprende a Scout por no estar vestida con un vestido y camisola, y dice que por esa razón Scout está arruinando el nombre de la familia, además de insultar la decisión de Atticus de defender a Tom Robinson. Balanceando las influencias masculinas de Atticus y Jem con las influencias femeninas de Calpurnia y la señorita Maudie, un estudioso expresó, "Lee gradualmentre muestra que Scout se está convirtiendo en una feminista del Sur, aunque mediante el uso de la narración en primera persona, ella muestra que Scout/ Jean Louise todavía mantiene cierta ambivalencia sobre convertirse en una "Señora del Sur" tal como imaginaba en su primera edad."
Las madres ausentes y los padres abusivos son otro tema que se presenta en la novela. La madre de Scout y Jem falleció siendo Scout muy pequeña, la madre de Mayella también murió, y la señora Radley murió antes que Boo fuera recluido en su casa. Excepto Atticus, los padres descriptos son abusivos. Se puede sospechar que Bob Ewell, molestaba a su hija, y el señor Radley encerró a su hijo en su casa hasta el extremo que Boo es recordado casi como si fuera un fantasma. Bob Ewell y el señor Radley representan una forma de masculinidad distinta de la encarada por Atticus, y la novela sugiere que estos hombres al igual que las tradicionales mujeres hipócritas de la "Missionary Society" pueden descarrilar a una sociedad. Atticus se diferencia claramente de otros hombres en cuanto a su rol de masculinidad; tal como lo expresó un estudioso: "Es la tarea de los hombres de bien que encarnan las cualidades tradicionales masculinas de individualismo heroico, bravura, y un conocimiento y dedicación a la justicia social y moralidad, a fin de conformar una sociedad recta."
5. Leyes, escritas y no escritas: Matar un ruiseñor se destaca por sus numerosas alusiones a temas legales, particularmente en aquellas escenas que transcurren fuera del recinto de la corte, y ha atraído la atención de los expertos en leyes. Claudia Durst Johnson hace notar que "una cantidad destacable de comentarios han sido realizados por dos estudiosos de temas legales en revistas legales, al extremo que exceden los comentarios realizados por literatos en publicaciones relacionadas con la literatura". El escritor y ensayista del siglo XIX Charles Lamb expresó: "Yo supongo, que los abogados, alguna vez fueron niños." Johnson hace notar que aún en el mundo infantil de Scout y Jem, los compromisos y los acuerdos son sellados escupiéndose las palmas de las manos y Atticus se enfrasca en discusiones sobre las leyes con sus hijos: ¿es correcto que Bob Ewell vaya a cazar fuera de la temporada autorizada? numerosos códigos sociales son traspasados por las personas en salas de corte simbólicas: el señor Dolphus Raymond ha sido exiliado por la sociedad por haberse casado con una mujer negra y haber engendrado niños mestizos; Mayella Ewell es golpeada por su padre como castigo por haber besado a Tom Robinson; al ser convertido en una "no persona", Boo Radley recibe un castigo que excede con creces aquel que le podría haber sido impuesto en una corte. En forma repetida Scout quiebra códigos y leyes y reacciona a los castigos que recibe como consecuencia de sus actos. Por ejemplo, ella se niega a vestirse con ropas frilly, alegando que los intentos fanáticos de la tía Alexandra de vestirla con esta ropa la hacen sentirse como una "presa vestida de algodón rosado". Johnson destaca que, "la novela es un análisis de cómo Jem y Scout comienzan a percibir la complejidad de los códigos sociales y cómo la conformación de las relaciones dictadas por o influenciadas por estos códigos influyen sobre los habitantes de sus pequeños mundos."
6. La muerte de la inocencia: En la novela Lee utiliza la figura del ruiseñor para simbolizar la inocencia (Mockingbird se tradujo al español como ruiseñor, nombre con que muchos conocen en América al sinsonte).
Los pájaros cantores y el simbolismo asociado a ellos aparece en varias escenas de la novela. Por ejemplo, el apellido de la familia es Finch. El ruiseñor del título es un motivo principal de este tema, el cual aparece por primera vez cuando Atticus, luego de haberles regalado a sus hijos rifles de aire comprimido como regalo de Navidad, permite que el tío Jack les enseñe a disparar. Atticus les previene que, si bien pueden "matar tantas urracas azules como deseen", sólo deben recordar que "es pecado matar un ruiseñor". Confundida, Scout le consulta a su vecina la señorita Maudie, quien le explica que los ruiseñores no le causan ningún daño a las otras criaturas vivientes. Y enfatiza que los ruiseñores simplemente dan placer con su canto, diciendo, "Sólo hacen una cosa y es cantar con todo su corazón para nuestro deleite." El escritor Edwin Bruell resumió el simbolismo en 1964, cuando expresó que "'Matar un ruiseñor' es matar aquello que es inocente e indefenso — como Tom Robinson." Los estudiosos han hecho notar que a menudo Lee trae a colación el tema del ruiseñor cuando trata de enfatizar un tema moral.
Tom Robinson es el principal ejemplo de varios inocentes que son destruidos sin ninguna atención o contemplación a lo largo de la novela. Sin embargo, el estudioso Christopher Metress asocia el ruiseñor a Boo Radley: "En vez de querer utilizar a Boo para mofarse de él (como de hecho ella hace al principio de la novela al urdir varios esquemas góticos en la historia), Scout aprende a considerarlo como un 'ruiseñor' – esto es, alguien que posee una bondad interior que debe ser protegida." Las páginas finales del libro ilustran este punto cuando Scout le describe a Atticus la moral de una historia que Atticus le ha estado leyendo, y aludiendo a Boo Radley y Tom Robinson expresa respecto a un personaje que ha sido malentendido, "cuando ellos finalmente lo comprendieron, y entendieron porque él no había hecho ninguna de esas cosas ... Atticus, él era realmente una buena persona" a lo que él le contesta, "La mayoría de las personas lo son, Scout, cuando finalmente logras verlas en su totalidad."
La novela expresa la pérdida de la inocencia (y los inocentes) con suma frecuencia, al extremo que el crítico R. A. Dave indica que es inevitable que todos los personajes hayan enfrentado o deban enfrentar la derrota, lo que le otorga elementos de una tragedia clásica. Al analizar cómo es que cada personaje enfrenta su derrota personal, Lee construye un esquema para juzgar si los personajes son héroes o tontos. Ella guía al lector en estas evaluaciones, alternando entre adoración sin límites y la ironía. Por ejemplo, la ironía es empleada por Lee cuando Scout presencia la reunión de la Missionary Society, cuyos miembros, se burla Scout, intercambian chismes, y "en una actitud colonialista presumida hacia las otras razas" mientras dan la "apariencia de don de gente, piedad, y moralidad". En el otro extremo, cuando Atticus pierde el caso de Tom, Atticus es el último en dejar la sala de la corte, excepto por sus hijos y los espectadores negros en el balcón de colores, que se levantan silenciosamente cuando él camina alejándose, en un gesto que hace honor a los esfuerzos desplegados por Atticus.
